La Contraloría General del Estado aprobó un informe de auditoría sobre el Metro de Quito que identifica irregularidades con glosas sugeridas por 5.7 millones de dólares e indicios de responsabilidad penal. El examen cubrió el periodo 2020-2024 y encontró problemas en cinco áreas: diferencias entre obras pagadas y ejecutadas, contrataciones sin procedimientos públicos, equipos con rendimiento inferior al ofertado, falta de indemnización por daños a una unidad, y bienes sin registro contable. Este informe plantea un desafío para el Municipio de Quito. Si bien el Metro ha mejorado significativamente la movilidad capitalina, se mira con buenos ojos, y se aplaude desde fuera; las observaciones señalan deficiencias en la gestión de recursos públicos que no pueden ignorarse. El Municipio debe responder formalmente a los hallazgos, implementar las recomendaciones y fortalecer sus sistemas de control interno. Es buena la autocrítica.
