miércoles, 26 agosto 2026
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En un sector dominado por hombres, Diana Anrango y Alexandra Enríquez han logrado abrirse camino como conductoras de transporte público, desafiando los prejuicios y demostrando que las mujeres tienen un lugar en cualquier profesión. 

La primera de su familia

Con 33 años de edad, Diana Anrango conduce su “Oso Panda” (unidad 49) desde hace cinco años en la Cooperativa de Buses San Miguel de Ibarra, donde solo dos de las 127 unidades son operadas por mujeres. 

Comentó que su camino no fue fácil y recuerda que al inicio su familia, compuesta mayormente por mujeres, se mostró preocupada por su decisión. 

“Mis tías me decían que era peligroso, que tuviera cuidado, pero ahora dicen con orgullo: es mi sobrina, es mi sobrina”, dijo entre risas.

Con jornadas que comienzan a las 05:40 o 06:30 de la mañana y finalizan a las 19:30, su rutina está llena de sacrificio. “Desayunamos y almorzamos aquí mismo. A casa solo llegamos a dormir”, mencionó. A pesar del esfuerzo, Diana se siente satisfecha. “Conducir un bus es un gran logro. Como mujeres debemos dejar el miedo, al qué dirán y la vergüenza. Debemos ser independientes y salir adelante”, afirmó.

No obstante, Diana ha enfrentado comentarios machistas a lo largo de su trayectoria como conductora de transporte urbano, especialmente de otras mujeres dijo. “Me han dicho de todo, marimacha o ándate a cocinar. El peor comentario fue vamos a ver si llegamos vivos. Pero sigo adelante porque mi trabajo es honrado”, aseguró.

Como madre de una niña de seis años, Diana se esfuerza por inculcarle valores de independencia y superación. Su pequeña incluso la acompaña los fines de semana en sus recorridos y la ayuda en pequeñas tareas dentro del bus. Aunque ha considerado vender su unidad para pasar más tiempo con ella, su hija se opone: “No vendamos a nuestro Oso Panda”, concluyó Diana.

La única en su cooperativa

A sus 44 años, Alexandra Enríquez es la única conductora de la Cooperativa 28 de Septiembre. Su unidad es la número 68, una de las 160 que operan en la ciudad. Hoy realizó la ruta Bellavista-El Carmen, un recorrido de aproximadamente una hora en el que transportó a 60 pasajeros.

Como madre de tres hijos, su jornada inicia a las 05:00, combinando las labores del hogar con su profesión. Hoy en día, la admiración hacia su trabajo ha crecido. “La gente me reconoce y me dice: usted es la que maneja el bus. Me siento orgullosa de ser una mujer empoderada, que labora en un campo tan fundamental”, concluyó.

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