Cada 24 de agosto, el mundo recuerda que los parques nacionales no son solo territorio protegido, sino garantía de vida. Ecuador, país megadiverso, alberga catorce de estos espacios, verdaderos santuarios donde conviven especies únicas y ecosistemas irrepetibles. En Imbabura, reconocida como Geoparque Mundial, esta fecha cobra especial sentido: aquí se levanta el Cotacachi Cayapas, creado en 1968, con 243.638 hectáreas que se extienden entre Esmeraldas e Imbabura, uniendo montaña y selva en un mismo abrazo ecológico.Proteger este patrimonio no puede ser tarea de unos pocos. Autoridades, sociedad civil y administración pública deben tejer juntas una política pública sólida, capaz de sostener en el tiempo lo que la naturaleza construyó durante milenios. Cada árbol conservado, cada especie protegida, es una promesa cumplida con las futuras generaciones. En un planeta cansado, cuidar estos paraísos es sembrar esperanza y futuro.
