«Queridos hermanos, un día todos los que estamos aquí también vamos a morir. Y a veces el tiempo que hemos utilizado, pues no tiene tanto sentido como el tiempo que lo utilizamos en Dios», Estas fieronl as {ultimasd palabras que pronunci{o el sacerdote Patricio Sánchez minutos antes de que una pesada cruz cayera sobre él causando su muerte.
El hecho conmocionó a la iglesia católica y en especial a la Arquidiócesis de Guayaquil, la cual confirmó su deceso el fallecimiento aunque no precisó la causa de la muerte. El padre Patricio Alfredo Sánchez Molinari se desempeñaba como párroco del Perpetuo Socorro, y también laboró durante casi nueve años en una parroquia de Manta.
El video del accidente dio la vuelta al mundo pues la eucaristía era transmitida en vivo y en directo en redes sociales. El sacerdote celebraba la misa diaria, que se emitía en directo desde su propio perfil, cuando hacia el minuto 27 de la retransmisión una cruz empotrada en la pared situada a su espalda se desprendió y cayó sobre él. En la grabación se escuchtoan los gritos de los fieles presentes en el templo.

Testigos consultados por el canal nacional Ecuavisa, señalaron que ese mismo día el sacerdote iba a celebrar un matrimonio. otro testigo afirmó que lo que mató al sacerdote fueron las coronas de espinas de la estatua de Cristo. Según Infovaticana Sánchez Molinari pertenecía a la Congregación del Santísimo Redentor, fundada por san Alfonso María de Ligorio en 1732. La parroquia que regía está dedicada a una advocación mariana estrechamente ligada a los redentoristas desde que, en 1866, el beato Pío IX les confió la custodia del icono original de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, venerado en la iglesia romana de San Alfonso, en la vía Merulana.
En nota recogida pro el portal Primicias se señaló que uienes vieron el video de la misa, publicado en la cuenta de Facebook del sacerdote, escucharon que Sánchez empezó a hablar de la muerte, tan solo minutos antes de que la cruz del altar cayera sobre él. haciendo pensar a los ciudadanos que se encontraban en la misa el tiempo que le entregan a Dios. «A veces nuestra vida transcurre en todas las actividades, pero menos las cosas que son realmente importantes», dijo.
