Setenta y seis años han transcurrido desde que el terremoto de Ambato-Pelileo devastara cinco provincias, dejando más de 6.000 muertos y destruyendo ciudades enteras. Hoy, los recientes sismos en Rusia y la actividad volcánica mundial nos recuerdan una verdad que puede resultar incómoda. Ecuador sigue siendo vulnerable. Ubicados en el Cinturón de Fuego del Pacífico, el paíos ha enfrentado al menos 28 terremotos significativos desde 1900, pero seguimos repitiendo los mismos errores. El terremoto de Pedernales en 2016 reveló que, pese a la experiencia histórica, nuestra cultura de prevención permanece débil. Ibarra en el siglo XIX, que tuvo que reconstruirse cuatro años después. Se debe aprender de los que saben, arquitectos, ingenieros, geólogos, con acciones concretas: educación desde la niñez, construcciones antisísmicas obligatorias, y planes de emergencia adaptados a cada territorio. Aprendamos de los errores.
