martes, 8 septiembre 2026
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La salud no debe tener precio, ni ser un acto de piedad

Los moduladores de la proteína CFTR han cambiado el rumbo de la fibrosis quística, una de las enfermedades degenerativas más comunes en Ecuador. A diferencia de los tratamientos tradicionales, que solo controlaban los síntomas, estos medicamentos actúan sobre la causa genética de la enfermedad, permitiendo que la proteína defectuosa funcione mejor y devolviendo calidad y expectativa de vida a miles de pacientes. El problema es el costo. Marcas comerciales pueden superar los USD 250 mil anuales por paciente, una cifra inalcanzable para la mayoría de los sistemas de salud pública. Sin embargo, existen alternativas genéricas que rondan los USD 12.750 al año, una diferencia que demuestra que el acceso es posible cuando existe voluntad. Por ello, la petición de los pacientes para que estos fármacos se incluyan en el cuadro básico no es un favor ni un acto de caridad: es el ejercicio legítimo del derecho a la salud. Si los gobiernos destinan enormes sumas a otros rubros, bien pueden invertir en curar a su propia gente. Sanar también es una forma de fortalecer a una nación.

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