La captura de Nicolás Maduro por fuerzas de Estados Unidos marca un cambio importante en la política latinoamericana. La operación militar, (sin víctimas) anunciada por Donald Trump, ha dividido las opiniones entre quienes celebran el fin de un gobierno cuestionado y quienes rechazan una violación a la soberanía nacional. Para Ecuador, este hecho plantea preguntas sobre el equilibrio regional. La intervención, sin consultar a otros países, preocupa a varios gobiernos de América Latina, (no aliados a Trump) mientras que el anunciado control temporal de EE.UU. sobre Venezuela genera dudas sobre la estabilidad del continente. El futuro venezolano dependerá de una transición verdaderamente democrática que respete la libre decisión de su pueblo. América Latina observa con cuidado, consciente de que las acciones de hoy podrían cambiar las relaciones entre países en la región, durante muchos años. ¿Serán grietas que salvan o que hunden?