En 1992, el entonces Congreso Nacional en homenaje a Eugenio de Santa Cruz y Espejo, creador del primer periódico del país, ‘Primicias de la Cultura de Quito’, fundado el 5 de enero de 1792, decidió optar por esta efeméride para reconocer la labor de los periodistas en Ecuador. De esta manera nace el ‘Día del Periodista Ecuatoriano’. Una fecha que debe servir como una pausa reflexiva, para autorreconocer nuestra verdadera tarea, que va más allá de recordar nombres, entregar placas y repartir condecoraciones. No es una tarea fácil, desde todo espacio en donde se practique esta noble actividad de comunicar. Un oficio, una profesión, una vocación, todos los símiles son valederos, mientras la palabra informar no sea sinónimo de atacar, deshonrar, mentir, minimizar, calificar, juzgar, perfilar, manipular. Que el periodista entienda que su lugar es un delgado puente entre los espacios del poder y quien no los tiene y que la realidad se equilibria entre iguales.
