Cada 7 de julio conmemoramos el Día Nacional del Cóndor Andino, fecha que invita a reflexionar sobre uno de los logros más destacados en conservación del Ecuador. El majestuoso Rey de los Andes, con sus tres metros de envergadura, representa no solo nuestra identidad ecuatoriana, sino también el poder de la acción colectiva.
Los resultados hablan por sí solos: de 93 individuos registrados en 2015 a 150 en 2018, el cóndor andino demuestra que la conservación efectiva es posible. Esta recuperación es fruto del trabajo conjunto entre el Ministerio del Ambiente, el Grupo Nacional del Cóndor Andino y organizaciones comprometidas con la biodiversidad. Como guardianes naturales de los ecosistemas, estos carroñeros especializados cumplen una función vital eliminando desechos orgánicos y previniendo focos de infección. Su monogamia y cuidado parental ejemplar nos enseñan sobre la importancia de la familia en la supervivencia.
