En medio de un amplio operativo de seguridad, con efectivos de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, el presidente Daniel Noboa se trasladó desde Latacunga hasta Otavalo para mantener una agenda marcada por la entrega de beneficios económicos en el coliseo de la Unidad Educativa Jacinto Collahuazo.
A la 01:35 del miércoles, el jefe de Estado arribó al Valle del Amanecer, luego de dos días en que las protestas por la eliminación del subsidio del diésel se han concentrado en Otavalo y Cotacachi, bloqueando calles y produciendo enfrentamientos entre la fuerza pública y las comunidades.
Calles de Otavalo militarizadas
En el centro de la ciudad, se desplegaron varios camiones de las Fuerzas Armadas, militarizando calles principales como Bolívar, Sucre, García Moreno y la avenida Atahualpa. En la madrugada, una cantidad de 200 militares y policías salieron a las calles para habilitar la Panamericana E-35 desde el redondel de El Cajas para el ingreso de Noboa a Otavalo.
Además, los ministros Harold Burbano y John Reimberg, de las carteras de Desarrollo Humano y del Interior, respectivamente, también estuvieron presentes.
En el establecimiento educativo, se realizó la entrega de 1.800 bonos con un capital semilla de USD 1.000 para Imbabura, además de 70 títulos de propiedad de tierras y créditos agro violetas para mujeres de las zonas rurales, una hora después de la prevista para el inicio del evento.
Paralelamente, al evento en la U.E. Jacinto Collahuazo, en sus alrededores, se congregaron protestantes en rechazo al Gobierno.
Calificó las protestas como “actos de terrorismo”
Pero, más allá de los incentivos económicos, la visita del primer mandatario se centró en su discurso de poco más de siete minutos contra las manifestaciones convocadas por la Conaie y organizaciones indígenas del país, a las que calificó como “actos de terrorismo difrazados de protesta”.
En su intervención, indicó a una audiencia de aproximadamente 450 personas que “la gente que quiere trabajar rechaza estas medidas de paro”, mientras que “los enemigos del progreso quieren devolver al país al caos”.
Según Noboa, en Chimborazo capturaron durante las protestas del 24 de septiembre a cuatro ciudadanos de nacionalidad venezolana, que habrían sido contratados para “crear caos”, y que serán trasladados a cárceles de máxima seguridad, acusados por el delito de “terrorismo”.
“Eso no es protesta social, eso no es protesta indígena, eso es un poco de pendejos que quieren venir a afectar en nuestro país y crear el caos”, sentenció.
Tras su discurso que duró siete minutos con cuarenta y cuatro segundos, el presidente Daniel Noboa dejó Otavalo.
