Cada 15 de noviembre, el mundo hace una pausa para reflexionar sobre una realidad que cobra 3.5 millones de vidas anualmente: el consumo excesivo de alcohol. Esta cifra no es solo números; son familias rotas, sueños truncados y futuros perdidos. El alcohol se ha normalizado tanto en la sociedad que muchos olvidan su verdadera naturaleza: una sustancia que causa más de 200 enfermedades, desde daños al corazón y el hígado hasta diversos tipos de cáncer. Lo más preocupante es que los jóvenes inician su consumo cada vez más temprano, presionados por una cultura que confunde la diversión con la intoxicación. Este día no busca prohibir, sino educar. Invita a cuestionar por qué se necesita alcohol para celebrar, socializar o enfrentar problemas. La verdadera valentía está en decir “no” cuando todos dicen “sí”, en cuidar la salud propia y proteger a quienes más se aman. La reflexión comienza hoy. La decisión es personal.