sábado, 25 julio 2026
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Luzmila Zambrano aprendió a hablar kichwa en la Universidad Central del Ecuador, en Quito. Era el año 1984. Estudiaba Castellano y Literatura en la Facultad de Filosofía y Letras. La lengua ancestral era una materia obligatoria en el pénsum.

Parece anécdota. Pero, sus padres: Mercedes Maldonado y José Zambrano, no le enseñaron el idioma ancestral, a pesar de que eran kichwa-hablantes

“Al parecer, querían evitar que yo y mi hermano mayor seamos víctimas de burlas por hablar esta lengua indígena, en una época en que el racismo era más marcado en el país”. Así recuerda doña Luz.

Ahora de 60 años, recuerda y era parte de una generación de jóvenes kichwas que tenían sed por recuperar las manifestaciones culturales, que se habían ido perdiendo en el camino de la historia. Y, un tema vital era la lengua milenaria.

Luzmila aprendió también el idioma que se convirtió en profesora de kichwa. Entre sus discípulos están miles ecuatorianos y extranjeros. Hoy es docente ‘online’ de las universidades de Ohio y de Pensilvania, de Estados Unidos.

 

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‘Taita’ Luis Zambrano hace una demostración de cómo se trabaja en la tejedora de “callua” o de cintura. Colabora desde hace 20 años.

 

Un sueño cumplido

Pero, quizá su mayor aporte a la cultura del Ecuador sea el Museo Otavalango, del cual es coordinadora.

Se trata del único museo vivo del país, que muestra con orgullo al mundo la Cultura Kichwa Otavalo, desde hace dos décadas.

Bajo las anchas paredes y techos de teja, de lo que fue la Fábrica Textil San Pedro, se escenifican prácticamente todas las costumbres y tradiciones de este pueblo. Hay cientos de utensilios y herramientas antiguas, como las piedras de moler, que ahora solo son historia.

Ahí los visitantes participan en escenificaciones de un matrimonio o el trabajo en telares manuales, por ejemplo, es un sistema diferente de aprendizaje.

La arquitecta Carla Puente, gestora cultural, resalta el trabajo de doña Luz. “El museo es único y refleja el amor y el compromiso que le ponen”. No hay duda que en esa dinámica se refleja el compromiso de las comunidades que están representadas en 22 socios del proyecto.

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