Las elecciones seccionales en Ecuador son una oportunidad para que los movimientos y partidos políticos jóvenes salgan a la palestra. La posibilidad de que todos puedan participar para cargos de elección popular hace que en ciudades y provincias pequeñas surjan nuevas tribunas. Este fenómeno social, al mismo tiempo, refleja la ausencia de pensamiento crítico y principios políticos. Los que el filósofo Daniel Bell pronosticó como “el final de las ideologías”. Hemos pasado a ser un baratillo de ofertas en el Ecuador. Se confunden conceptos, se busca el poder a toda costa. Pocos son los movimientos y organizaciones políticas que se han mantenido con sus bases, han logrado formar cuadros políticos y no han traicionado sus principios; a pesar de los recursos usados en el TCE para desaparecerlos. Esta debilidad organizativa en otros casos deja como resultados alianzas fugaces, listas que se alquilan por elecciones, y cambios de camiseta poco probables. Una suerte de feria política para todos los bolsillos.
