El proyecto ocupa alrededor de 4.110 metros cuadrados de superficie pintada y es considerado el mural más grande del Ecuador y el segundo más extenso de Latinoamérica. La obra está encabezada por los muralistas Óscar Benítez y Diego Pinta, junto a un equipo de artistas que trabajan sobre un recorrido inspirado en la historia del ferrocarril ecuatoriano.
Una obra de la comunidad
Rostros, paisajes, fauna y elementos representativos de distintas provincias forman parte de la composición, convirtiendo el extenso muro en un recorrido visual por la memoria y la identidad del país.
La propuesta buscaría también recuperar un espacio público y a la vez convertirlo en un atractivo cultural y turístico para la ciudad. Con esta iniciativa, el mural busca fortalecer la identidad barrial y promover el turismo y la economía local.
