Al parecer el Presidente de la República en su afán de mostrarse ante sus seguidores, como un hombre de familia, descuidó algunos elementos básicos de un servidor público y es el sentido de oportunidad (momento adecuado) y empatía. En un país en donde diariamente las noticias reflejan el miedo por las muertes violentas, y pacientes que no tienen medicinas corren el riego de fallecer, salir en público, disfrazado de muerte, es un error que le podría significar un costo político. Un presidente que no sintoniza el sentir de la sociedad, el miedo, la violencia, no puede sentir afinidad por un disfraz. Por un lado, se puede suponer que lo hizo para salir de la rutina, como él escribe en su post, para cumplir su rol de padre, pero debe ser en los espacios adecuados y con el público oportuno. Mucha gente no celebra Halloween porque afirman que es una fiesta adoptada del extranjero. Publicar en redes, en medio de tanto crimen, a sus hijos vestidos de un asesino serial como Chucky y un militar, (pensando en los niños de las Malvinas), es lo más desatinado que pudo hacer.
