Miami fue escenario de una declaración histórica. Donald Trump convocó a 12 mandatarios latinoamericanos para sellar el Acuerdo de Doral, un compromiso de cooperación militar destinado a erradicar los carteles del narcotráfico con fuerza letal. La cumbre incluyó al presidente Daniel Noboa entre sus signatarios. La iniciativa resulta políticamente audaz. Sin embargo, la factibilidad de esta coalición depende menos de los discursos y más de los intereses concretos que cada nación deposita sobre la mesa. Washington no distribuye apoyo militar, inteligencia ni recursos sin esperar contraprestaciones: acceso estratégico, acuerdos comerciales, concesiones energéticas. Como reza el refrán popular, no hay amor sin interés. Los países que hoy marchan bajo la bandera del Escudo de las Américas Argentina, El Salvador, Chile, Costa Rica, Rep. Dominicana, Ecuador, Bolivia, Honduras, Panamá, Paraguay, Trinidad y Tobago, Guyana deben estar atentos a los resultados.
