Un nuevo toque de queda rige desde ayer en nueve provincias y cuatro cantones del país, de 11 de la noche a 5 de la mañana, hasta el 18 de mayo. El toque de queda incluye restricciones a la libre movilidad y tránsito de personas, la suspensión del derecho a la inviolabilidad de domicilio para permitir a la fuerza pública la realización de allanamientos y la suspensión del derecho a la inviolabilidad de correspondencia que permitirá revisar correos para neutralizar posibles amenazas. Sin embargo, la eficiencia de esta medida ha sido cuestionada porque, incluso en medio de este escenario, las muertes violentas no han disminuido en la medida que uno esperaría. Anunciar con bombos y platillos un toque de queda no hace más que alertar a los GDO a cambiar su estrategia. Por un lado, la afectación a las economías delictivas es un punto positivo en esta lucha, pero, por otro, ¿se ha podido detener a los verdaderos cabecillas?