En la comunidad de Camuendo Chico, en el cantón Otavalo, la preparación de la tradicional fanesca se convirtió en un espacio de encuentro comunitario y fortalecimiento de derechos, en el marco del Proyecto de Erradicación del Trabajo Infantil (ETI).
Fanesca por la niñez
Esta jornada de convivencia comunitaria fue impulsada por la Fundación Hatun Wamprakuna y el Ministerio de Desarrollo Humano, reuniendo a niñas, niños, adolescentes y sus familias de las comunidades de Camuendo Chico y Caluquí.
Durante la actividad, los participantes elaboraron colectivamente este plato emblemático de la Semana Santa en Ecuador, compartiendo no solo alimentos, sino también valores, historias y aprendizajes.
El evento contó con la presencia de Jairo Argoti, coordinador zonal 1 del Ministerio de Desarrollo Humano, quien destacó el significado de la iniciativa. “La fanesca es más que un plato típico, es un símbolo de unión y tradición.
Actividades como esta, en articulación con la fundación, aportan a construir un futuro mejor para la niñez”, señaló.
Actividad comunitaria
La preparación colectiva de la fanesca formó parte de una estrategia integral del proyecto ETI, que busca generar entornos protectores y promover una infancia libre de trabajo infantil desde el territorio.
A través de estos espacios comunitarios, se refuerzan los vínculos familiares y se fomenta la participación activa de la niñez en actividades culturales y educativas.
Talleres enfocados en la niñez y adolescencia
Como complemento de estas acciones, la fundación desarrolló un taller dirigido a niñas, niños y adolescentes, enfocado en promover la igualdad, el respeto y la construcción de entornos libres de violencia. Mediante dinámicas participativas, los asistentes reflexionaron sobre sus derechos, la expresión de emociones y la importancia de reconocer que todas las personas tienen las mismas capacidades.
A través de un convenio con el MDH, Hatun Wamprakuna aborda acciones de protección de la niñez, orientadas a erradicar el trabajo infantil.
