Según datos entregados por la Policía del Distrito Metropolitano de Quito, entre enero y julio de 2026 se contabilizaron 132 muertes violentas, frente a 156 en el mismo periodo de 2025, lo que marca una reducción de alrededor del 15%. Así lo recogen los diarios nacionales. La mayoría están ligados a retaliaciones por control de territorio y venta de droga, no a conflictos personales. Pero lo ocurrido la mañana del miércoles 29 de julio deja atrás toda data. Un cuerpo mutilado colgando sobre un puente y una cabeza arrojada, en una bolsa negra, 400 metros más adelante; es algo que no tiene antecedentes en la ciudad, que en otros tiempos se ganó el sobrenombre de la ‘Carita de Dios’. La disputa de las organizaciones criminales dispersas en todo el país y una migración constante de la delincuencia ha dejado vulnerable a la población. Primero Manabí, luego Guayas, ahora El Oro. Esta migración de la violencia hace difícil la tarea de la fuerza del orden, ante el grito desesperado de ¡Ya Basta!
