martes, 7 julio 2026
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Uno de los íconos religiosos más importantes para la fe, cultura e identidad de los otavaleños será intervenido.

En la Gruta del Socavón, lugar donde mana una vertiente sagrada para el pueblo kichwa y alberga en su interior la efigie de la Virgen de Monserrate, el Municipio de Otavalo inició un proyecto de regeneración.

Preservan la historia

El arquitecto Tomás Sánchez repasó la historia de este emblemático sitio ubicado en el barrio La Florida, donde tradicionalmente los ciudadanos acudían a bañarse y realizar las ceremonias rituales.

En 1961, la Gruta del Socavón se estableció como un espacio religioso de adoración a la patrona de Otavalo, gracias a la creación de un comité comprendido por un grupo de otavaleños residentes en Quito.

Según Sánchez, aunque se desconoce quiénes fueron los autores del diseño de la gruta y la cruz de alrededor de 35 metros de alto, se sabe que este sitio fue hecho para “santificar la loma del Rey”.

Un lugar especial para los fieles

En consonancia con su importancia para la religiosidad del ‘Valle del Amanecer’, el padre Cristian Andrade, párroco de San Francisco, indicó que desde la Iglesia se ha impulsado junto a los moradores del sector la intervención de la gruta visitada en todo momento del año por los feligreses.

Patricio Gualsaquí, presidente del barrio La Florida, indicó que muchas familias acuden diariamente a elevar sus oraciones. Actualmente, el último domingo de cada mes se desarrolla la eucaristía en este lugar.

Inicio de obra

El proyecto de rehabilitación urbana se fundamenta en la reinterpretación del espacio como un recorrido espiritual y arquitectónico.

Desde la visión urbana, buscan consolidar la Gruta del Socavón como un sitio accesible, inclusivo y representativo, articulando el valor patrimonial, la vivencia comunitaria y el paisaje.

Por dos meses se realizarán los trabajos para los que se ha designado un presupuesto de USD 67 mil, según se registra en el Sercop.

 

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