“Voy a extrañar el escucharte cantar, como lo hacía mientras te preparaba los patacones que tanto te gustaban. Ahora, seguramente, estarás en el cielo tocando el saxo en la sinfónica celestial”.
Con esas frases Elizabeth le dio el último adiós a su hija, Nathaly Juliette Mafla Castillo, este jueves 11 de junio del 2026.
Las palabras pausadas y profundas retumbaban en la Iglesia de la Basílica de La Dolorosa, de Ibarra, en la provincia de Imbabura. Ahí los familiares y amigos se despidieron de la estudiante de la Escuela Politécnica Nacional, de 20 años, que fue encontrada sin vida el martes 9 de junio, cinco días después de su desaparición en Quito.
Para mi Naty la música era parte de su vida, recuerda Guillermo Mafla, el abuelo paterno. Comenta orgulloso que con apenas 7 años, su nieta, ganó el Concurso de Música Nacional que organizaba la exescuela Policara Salvarreta, de la ciudad de Mira, en Carchi.
Ahí, la gordita, como le decía su mami, estudio la primaria. Luego continuó sus estudios secundarios en la Unidad Educativa Carlos Martínez Acosta, también de Mira. Aprendió a tocar el saxofón y se vinculó a la Orquesta Sinfónica del plantel. También era parte de la Banda de Paz del mismo colegio.
El último año de secundaria estudió en la Unidad Educativa Mariano Suárez Ventimilla, de Ibarra, en donde fue la mejor egresada. La abuela paterna, Lupe Andrade, recuerda que era cariñosa y amable. Cuando era pequeña le gustaba cantar en las fiestas familiares, rememora. Sin embargo, con los años dejó las presentaciones públicas. Pero, no el ritmo. Siempre estaba tarareando una canción. Fue sepultada en el Cementerio Jardín de Paz, de la capital de Imbabura, en medio del dolor de los asistentes. La lluvia acompañó la triste jornada.
Curiosamente, por los parlantes de un vehículo, que acompañó en el traslado del féretro mortuorio, se escuchaba la grabación del pasillo El Mendigo, interpretado precisamente por Nathy, cuando aún era una niña.