El hallazgo de Luis Eduardo Torres Ojito puso fin a la búsqueda de los ocho menores de edad que abandonaron una casa de acogida, ubicada en el sector de Conocoto, en el suroriente de Quito. La Fiscalía informó ayer que el niño fue localizado, aunque no se detallaron las circunstancias ni el lugar exacto donde fue encontrado.
Pormenores
La desaparición de los menores generó preocupación a escala nacional debido a la vulnerabilidad de los niños y a las interrogantes que surgieron en torno a las medidas de protección implementadas en el establecimiento.
La salida del grupo, de una casa de acogida en Conocoto, quedó registrada en cámaras de seguridad que captaron el momento en el que varios de ellos corrían por calles cercanas y atravesaban uno de los accesos del inmueble.
Cronología del caso
El Ministerio del Interior informó que los ocho menores lograron evadir los controles internos mientras el personal desarrollaba actividades previas al desayuno. Cinco niños fueron encontrados durante las primeras horas posteriores a la alerta. Posteriormente, uno de ellos fue ubicado en Tulcán y, días después, las autoridades confirmaron la localización de la única niña del grupo.
Con el hallazgo de Luis Eduardo Torres Ojito, las autoridades dieron por concluido el operativo de “Alerta Emilia” desplegado para ubicar a todos los menores. Sin embargo, el caso continúa generando análisis sobre las condiciones emocionales y sociales que rodean a niños y adolescentes que permanecen bajo medidas de protección estatal.
Factores emocionales
Especialistas en psicología infantil y trabajo social señalaron que las fugas de menores institucionalizados suelen responder a múltiples factores.
Entre ellos se encuentran las experiencias traumáticas derivadas de situaciones de vulneración de derechos, las dificultades para adaptarse a nuevos entornos y el deseo de reconstruir vínculos familiares.
Para los expertos, los menores comprendidos entre los 10 y 12 años poseen la capacidad de identificar normas y consecuencias, pero también enfrentan procesos emocionales complejos. Los especialistas coinciden en que este tipo de casos evidencia la necesidad de fortalecer el acompañamiento psicológico y social.
