Es de noche y la casa está en silencio. De pronto, el perro levanta la cabeza, fija la mirada en un punto vacío de la habitación y permanece inmóvil durante varios segundos. Después, ladra, mueve las orejas o incluso corre hacia otro lugar. Para su dueño, la escena parece sacada de una película de terror: ¿qué está viendo que nosotros no podemos ver?
La idea de que los perros pueden detectar fantasmas ha acompañado durante años las historias de familias y amantes de los animales; sin embargo, aunque estos comportamientos pueden resultar misteriosos, la ciencia tiene explicaciones mucho más terrenales.
Un mundo que no percibimos
Los perros viven en un entorno sensorial mucho más amplio que el nuestro.
Su capacidad olfativa es extraordinaria. Mientras nosotros podemos no detectar ningún olor en una habitación, un perro puede identificar rastros de otros animales, alimentos, personas o sustancias que se encuentran a gran distancia o que permanecen en un lugar desde hace tiempo. Por eso, cuando un perro olfatea insistentemente un espacio vacío, no necesariamente está siguiendo el rastro de un espíritu.
En una vivienda silenciosa, podrían llamar su atención ruidos producidos por tuberías, insectos, roedores, estructuras de la casa o movimientos que ocurren fuera de nuestro campo de percepción.
¿Y si realmente ven algo?
La respuesta científica, hasta ahora, es que no existen pruebas que demuestren que los perros puedan ver fantasmas. Lo que sí existe es un animal con capacidades sensoriales sorprendentes, capaz de escuchar, oler y percibir estímulos que quedan completamente fuera del alcance de nuestros sentidos.
Tal vez por eso, cuando un perro mira fijamente hacia un rincón vacío, la escena parecerá misteriosa.
