El domingo pasado en el cantón Bolívar tuvo dos momentos marcados. Primero, el desfile cívico reunió a instituciones educativas, organizaciones sociales y autoridades locales en las calles principales. Horas después, la dinámica cambió. El movimiento dio paso al recogimiento. La basílica se convirtió en el punto de encuentro para la Misa de Fiesta en honor al Señor de la Buena Esperanza, patrono de la ciudad.
Ambiente
Al terminar el desfile, grupos de familias se dirigieron hacia el templo. Algunos aún llevaban banderas, otros dialogaban sobre lo vivido durante la mañana. En tanto, el ingreso a la basílica fue progresivo.
Las bancas se ocuparon con rapidez y, poco a poco, el murmullo cedió lugar al silencio. La eucaristía inició con la presencia de autoridades municipales, junto a representantes de empresas públicas y fieles.
Durante la ceremonia, la atención se centró en la oración colectiva. Además, el mensaje litúrgico hizo referencia al sentido de comunidad y a la importancia de mantener tradiciones que conectan a generaciones. Sin embargo, no todo fue solemnidad. Afuera, en los alrededores, la ciudad mantenía un ritmo constante, con ciudadanos que se sumaban al ambiente festivo desde distintos espacios.
Procesión central
Al finalizar la misa, la imagen del Señor de la Buena Esperanza salió del templo. El recorrido avanzó por varias calles del cantón. A cada paso, más personas se incorporaron. Algunos observaban desde aceras, otros acompañaban el trayecto. La procesión avanzó de forma ordenada, con apoyo de personal municipal.
El trayecto concluyó en el edificio municipal. Allí, el alcalde Livardo Benalcázar recibió la imagen y dirigió un mensaje enfocado en la fe y el servicio público. En su intervención, señaló que la gestión institucional también responde a un compromiso con la comunidad.
La jornada cerró con un ambiente compartido entre tradición religiosa y participación ciudadana. Así, el domingo dejó una escena que combinó desfile, encuentro y expresión de fe en el cantón Bolívar.