Hoy Ecuador conmemora el Día de la Amazonía Ecuatoriana, fecha que invita a reflexionar sobre el destino de la región amazónica. Desde 1542, cuando Orellana navegó estas aguas en busca del Dorado, el Oriente ha sido objeto de diversas formas de explotación. Hoy, 484 años después, la búsqueda de tesoros continúa, pero con consecuencias más devastadoras. El “pulmón del mundo” alberga 40.000 especies de flora, 2.000 de peces y millones de insectos. Sus ríos contienen la quinta parte del agua dulce del planeta. Sin embargo, la minería sin control amenaza este patrimonio irreemplazable, contaminando los cursos de agua que sostienen esta biodiversidad excepcional. La contradicción es evidente: mientras celebramos la riqueza amazónica, permitimos su destrucción gradual. La conmemoración de este día debe trascender el simbolismo y convertirse en un llamado urgente a la acción. Proteger la Amazonía es un compromiso mundial.
