Catorce días pasaron desde que Jhoe Steven Suárez Andrade ingresó, en silla de ruedas y con la ojiva en la cabeza, al Centro de Privación de Libertad Imbabura Nro. 1 implicado en un caso de robo con secuestro ocurrido, el pasado 4 de marzo.
Después de ese tiempo, la Corte Provincial de Justicia convocó a una audiencia de habeas corpus para solicitar su libertad inmediata pues su estado de salud es muy delicado y requiere atención especializada. “Aquí está en riesgo una vida, como se trata de una acción jurisdiccional hay una formalidad que se llama condicionada lo que permite omitir pasos”, dijo su abogado defensor Leonardo Ponce.
Llegaron hasta Ibarra
Desde la comunidad de San Juan, parroquia de San Blas, cantón Urcuquí llegaron al menos unas cuarenta personas, entre familiares, amigos y vecinos de Steven, a solicitar justicia para Jhoe.
Con pancartas y fotografías se apostaron en las afueras de la Corte Provincial esperando un fallo favorable. “Justicia, justicia, justicia para Jhoe”, se escuchaba en el ambiente mientras en la sala su padre y abogado asistieron a la audiencia. Por un riesgo de salud, e implicado participó de la audiencia de manera virtual.
Una injusticia
“Mamita ya me voy al trabajo” fue lo último que escuchó su madre María Consuelo Andrade Quilca, antes de darle la bendición. Con la voz entrecortada, doña Consuelo sabe que su hijo es inocente porque lo han criado con buenas costumbres y con principios cristianos. “A mi no me permiten verle ni al papá. Recién el viernes anterior un médico general le revisó su estado de salud, pero mi hijo necesita un especialista neurólogo y una terapista, si no le hacen las terapias puede quedar con una discapacidad”. Hasta el cierre de edición no se conocía cual fue la decisión final de la Corte, sin embargo, el 22 de abril tienen que viajar a Quito para que le hagan una revisión médica y que pueda canjear el certificado que le permita más días de reposo. Si no sale en libertad podría perder su turno.
