Las actividades del Camal Municipal de Otavalo fueron suspendidas temporalmente por la Prefectura de Imbabura y la Comisaría de Ambiente, en la tarde del 11 de junio, en calidad de su competencia como autoridad ambiental provincial. El mismo día, comenzaron a abandonar las instalaciones del camal y en su puerta pegaron el anuncio que indicaba el cierre de funciones.
Actualmente, en el establecimiento son faenadas 140 unidades de bovinos a la semana, y se estima que el promedio diario es de 28 unidades, superando 7.000 reses al año.
No hay aún un pronunciamiento
Diario EL NORTE se comunicó con la Prefectura y el Municipio de Otavalo y permanece a la espera de un pronunciamiento oficial de ambas entidades sobre este tema. Sin embargo, este 13 de junio, las Comisiones de Ambiente, Participación Ciudadana y Desarrollo Económico del GAD Otavalo mantendrán una reunión para tratar este caso.
Reingeniería del camal
Actualmente, el Municipio de Otavalo mantiene en el portal de Compras Públicas la consultoría para la reingeniería del camal, proceso que fue publicado el 30 de diciembre de 2024 y que ahora, solo está a la espera de llegar a un acuerdo.
Según el informe de necesidades del proyecto, desde 2019 el camal tiene una observación ambiental por parte de la Prefectura de Imbabura, quienes solicitan el control interno que garantice la calidad de las aguas residuales que son descargadas a un afluente hídrico.
En esta consultoría se revisarán detalladamente las áreas físicas del establecimiento para evaluar que cumpla con todos los requisitos, tanto de sus instalaciones, como de sus procedimientos.
Además, desarrollarán un plan de mitigación ambiental y evaluarán la planta de tratamiento de aguas residuales para ajustar las capacidades de tratamiento, en cumplimiento de las normativas ambientales vigentes.
Para esto, se ha destinado un monto de USD 35.000 y un plazo de 120 días.
Suspendidos hace más de dos años
En 2022, el establecimiento dejó de operar por un período de ocho meses debido al incumplimiento con la normativa ambiental vigente, ya que el agua que emitían en la planta de tratamiento se salía de los parámetros aceptados.
En esa ocasión, se realizó una intervención en la planta de tratamiento del bien municipal y trabajos de mantenimiento en el interior del establecimiento, para lo que se destinó un monto de USD 100 mil.
Desde entonces, el camal mantuvo sus operaciones por más de dos años.
