Ecuador pasó su primera semana en la oscuridad y el fuego. La respuesta de los bomberos, rescatistas y la misma ciudadanía son un ejemplo de lo que están hechos los ecuatorianos: de solidaridad, lucha y empatía. Quien dejó, como siempre, mucho que desear fue el Primer Mandatario, quien se encontraba en los EE.UU. en el congreso de la ONU, en New York, y por los problemas, que no son pocos en el Ecuador, tuvo que regresar. Claro, su rostro lo decía todo, sobrepasaron los discursos políticos de preocupación por el país, algo que se refleja en todo su gabinete. No olvidemos, lo que dijo su asesora, Diana Jácome, que no debemos ver todo lo negativo que pasa en el país, quizá la funcionaria presidencial, es parte de la burbuja que impide al Gobierno ver la realidad del Ecuador, una crisis energética que traerá consecuencias económicas preocupantes, por no decir, desastrosas. ¿El Gobierno tendrá un plan? Es la pregunta.
