Ecuador transita ya su tercer toque de queda del año. Tras los episodios de marzo y mayo, el Gobierno de Daniel Noboa anunció un nuevo periodo de restricción nocturna, vigente del 17 al 30 de septiembre, de 00:00 a 05:00, en Guayas, Manabí, Los Ríos y El Oro. La medida, según el Ministerio del Interior, busca intensificar las operaciones contra estructuras del crimen organizado y no contempla salvoconductos, salvo para personal de emergencias y actividades judiciales puntuales. Los balances oficiales de los toques de queda previos reportan más de cinco mil aprehendidos y miles de detenidos por incumplir la restricción de movilidad. Cifras que, en el papel, proyectan contundencia. Sin embargo, la persistencia del fenómeno delictivo —que simplemente se desplaza hacia otras provincias mientras dura la medida— sugiere que el problema no se resuelve, se reubica. Autoridades competentes tienen pendiente una evaluación seria sobre la efectividad, el costo económico y el impacto en la vida cotidiana de estas restricciones repetidas. ¿Se ataca, en verdad, las causa de la violencia en Ecuador?
