Solamente quieren respuestas claras y no supuestos, ni presuntos. Los padres de los cuatro menores desaparecidos hace más de dos semanas en Guayas merecen saber lo que pasó. Buscan la misma premura con la que se resuelven otros casos y que el Gobierno le entregue a sus hijos y no sus declaraciones de solidaridad. Ellos habrían sido secuestrados por hombres vestidos con uniformes militares, tras salir por la noche de su casa para jugar fútbol, en el barrio de Las Malvinas, en el sur de Guayaquil. Esa misma noche, el padre de los dos menores se comunicó con Ismael, su hijo de 15 años. En la llamada telefónica, el chico le comentó que habían sido llevados por militares y que los habían dejado en Taura golpeados y desnudos. Cuando llegaron con la Policía no los encontraron. El Gobierno atribuye a grupos delincuenciales su desaparición y rechaza su tratamiento político. Sin respuestas claras los padres no tendrán la paz, en esta Navidad.
