El servicio de transporte urbano en Quito volvió a la normalidad, una vez que miembros del gremio de conductores Pichincha depusieron la medida tras alcanzar acuerdos con la Municipalidad. Los buses ya circulan en los horarios habituales, pero nadie olvida los momentos de tensión y estrés que miles de quiteños atravesaron desde tempranas horas del martes. Turnos que se perdieron, citas que se aplazaron, estudiantes atrasados, calles y paradas colapsadas. ¿Llegar a tanto era necesario? ¿Por qué no se buscó el diálogo como primera alternativa y no estas medidas de hecho? Con estas decisiones, lo único que logran es afectar a una inmensa mayoría, que busca trabajar a diario, para vivir a diario. No tienen intereses particulares, no están en campaña política, no buscan el favor de unos pocos. Hasta cuando se seguirá usando la presión como instrumento de diálogo. Pasó en el paro de 2019, de 2022, y de 2025.
