El Nacional espera una notificación que podría sentenciar su descenso administrativo, un desenlace impensable para quien dominó el fútbol ecuatoriano en los años 80.
Aquel equipo que conquistó cinco títulos en esa década dorada, donde vestir su camiseta era un honor reservado para las estrellas del balompié nacional, hoy languidece por deudas y malas decisiones administrativas. Trece campeonatos adornan su vitrina, pero los laureles del pasado no pagan salarios ni evitan sanciones. La grandeza deportiva, construida hasta su última Copa Ecuador, se desmorona ante la incompetencia gerencial. Y esto no es lo único. Ahora con un pedido de fiscalización el ‘Nachito’ cerrará un año para el olvido. La institución vive en un limbo: obligada a competir sin saber si tiene futuro en la Serie A. Este drama refleja una verdad incómoda: en el fútbol moderno, la gloria histórica no garantiza supervivencia. El Nacional nos recuerda que los títulos se ganan en la cancha, pero los equipos se salvan en las oficinas.
