La Revolución Ciudadana, inicialmente un proyecto político y socioeconómico liderado por Rafael Correa (2007-2017), buscaba transformar el Estado ecuatoriano mediante una nueva constitución (2008), con un modelo económico fortalecido en la gestión pública del Estado, y políticas de justicia social. Tras el fin del mandato de Correa, en 2017, la ruptura con su sucesor, Lenín Moreno y una cadena de acusaciones y juicios contra los militantes correistas, comenzó un descenso progresivo que se hizo visible con la derrota en tres oportunidades de sus principales perfiles: Andrés Arauz y Luisa González. Politólogos consultados asumen que una crisis partidista puede obedecer a una fragmentación ideológica, disputas de liderazgo, procesos internos cuestionados, escándalos de corrupción, falta de renovación dirigencial, desacuerdos sobre alianzas, nuevos actores políticos y militantes separados. Los síntomas están presentes, habrá que ver qué dicen los médicos.
